Las parejas que se encuentran en relaciones tóxicas suelen experimentar distintas emociones negativas, resultado de factores como los celos, la desconfianza, la inseguridad, la dependencia o la baja autoestima. En algunos casos, es necesario buscar el apoyo de un experto para afrontar esta situación.
Este tipo de conductas no solo ocurren entre los seres humanos, sino que también se han detectado prácticas destructivas en parejas del mundo animal. Así lo señalaron investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quienes compartieron algunos ejemplos de estos casos.
Los especialistas puntualizaron que algunos insectos pueden cometer ciertos actos en contra de sus parejas reproductivas, incluso si esto les genera daños. Sin embargo, las hembras de algunas especies han evolucionado para evitar que los machos las lesionen, lo que ha captado la atención de la comunidad científica.
Insectos con relaciones tóxicas
La UNAM comentó que se ha detectado que varios insectos macho suelen modificar el cuerpo y la conducta de las hembras para eliminar la competencia en la época de apareamiento, asegurando así su reproducción.
Moscas Drosophila
Los machos de esta especie emiten una molécula que reduce el tiempo de vida de sus parejas. Esta sustancia disminuye su receptividad ante nuevos intentos de apareamiento con otros machos, además, puede actuar como una señal química en el entorno, afectando la dinámica social de la población al disuadir a otros especímenes de cortejarlas.
Escarabajos y mantis religiosas
Algunas especies de escarabajos y mantis religiosas utilizan un tapón de castidad para asegurar su éxito reproductivo. Este tapón es una sustancia producida por el macho durante la cópula, la cual sella el tracto reproductivo de la hembra y dificulta que otros machos puedan fertilizarla.
En los escarabajos, este mecanismo es común en especies con alta competencia sexual, ya que impide que el esperma de otros rivales reemplace al del primero. En el caso de las mantis religiosas, algunos machos también dejan un tapón tras la cópula, aunque su efectividad varía.
Los expertos de la UNAM explicaron que algunos especímenes han desarrollado ciertas mutaciones para resistir estos cambios en su organismo, lo que les da la oportunidad de elegir al macho con el que van a reproducirse.
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